Prácticamente acabábamos de regresar de nuestro crucero por el Mediterráneo, pero, aprovechando la festividad del 11 de septiembre, decidimos ir a pasar un par de días a Valencia y visitar la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Yo hacía un par de años que había estado en viaje de trabajo y comprobado lo mucho que había cambiado la ciudad con respecto a aquella que conocí en el año 79 haciendo la mili y que tan mal sabor de boca me había dejado. De modo que fui el instigador del viaje. Nos acompañarían Antonio y Paqui, un matrimonio amigo nuestro de más de 25 años cuando nuestros hijos iban al colegio juntos.
Con una reserva en un hotel muy próximo a la C.A.C y con las entradas para todos los sitios que queríamos visitar, el 10 de septiembre por la mañana cogimos el coche y tomamos la AP-7 con dirección Valencia. Llegamos sin problemas y después de registrarnos en le hotel nos fuimos a comer. No habíamos tenido tiempo de buscar nada así que comimos en un restaurante próximo para después de descansar un ratito empezar las excursiones.
Dedicamos la tarde a visitar el Hemisféric y el Museo de Ciencias Principe Felipe. En el primero vimos un documental en 3-D y en el museo hicimos un recorrido por todos los elementos científicos que allí se exponen. En el exterior dimos un paseo por el Umbracle, una especie de parque botánico alojado en una estructura vanguardista diseño de Calatrava. La noche la empleamos en pasear por Valencia después de haber dado cuenta en un restaurante de una tabla de quesos. Creo que Paqui y Charo no olvidarán el paseo que les di desde la zona de la Catedral hasta el Hotel.
El segundo día lo dedicamos por entero a visitar l'Oceanografic, un gran espacio en el que lo más relevante es el enorme acuario. Quiero destacar de forma muy especial el Arroz con Bogavante que nos comimos allí, en un restaurante magnífico. En el álbum de fotos encontraréis un foto y una referencia a él.
El tercer día fue el de regreso, pero antes nos dimos una vuelta por la ciudad y un paseo en barca pro la Albufera para terminar comiéndonos una Paella Valenciana, la auténtica, que debo decir que estaba buena, aunque es bastante diferente a lo que por aquí estamos acostumbrados a llamar paella. De todas maneras me quedo, sin ningún género de dudas, con el Arroz con Bogavante.
Y no quiero terminar este articulo sin dedicar un recuerdo a Antonio. Ya entonces, ya a partir de la maravillosa experiencia que nosotros acabábamos de vivir, empezamos a pensar que nuestro próximo Gran Viaje sería otro crucero, esta vez con ellos y con otro matrimonio amigo nuestro al que también conocíamos de los tiempos en los que los niños iban al colegio. En 2009 ya estaba tomada la decisión: al año siguiente nos íbamos a las Islas Griegas. En el mes de Noviembre Antonio y yo fuimos a la agencia de viajes a hacer la reserva. Íbamos a ir en total 6 matrimonios. El destino quiso jugarnos una mala pasada. El 29 de Junio de 2010, mes y medio antes de la partida para las Islas Griegas, Antonio nos dejó, víctima de un ataque al corazón. El viaje se hizo, pero no fue lo mismo.
¡Va por ti Antonio!
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